¿De que forma los adolescentes entienden la privacidad en las redes sociales?

Por: Santiago Cadena Montaluisa

Hace un año esa pregunta me rondaba después de dar varios talleres de capacitación en el tema de seguridad informática a instituciones y grupos de padres de familia. Todos estos preocupados por la forma en como sus hijos exceden el tiempo conectados en las redes sociales. 

 La conclusión a la que he llegado es que la juventud ha sabido combinar muy bien la obsesión –por decirlo de alguna manera –  por mostrarse y el derecho a la privacidad en tiempos del Big Data. 

Desde hace mucho tiempo nuestros jóvenes han sabido crear círculos de confianza lejos del mundo “adultocéntrico”  y esto se ha evidenciado en el abandono paulatino de las redes sociales conocidas: Facebook y Twitter. 

Este mensaje Snapchat se autodestruirá en siete segundos 

Cristina, estudiante del Colegio Manuela Cañizares,  nos dice “Yo uso más Snapchat e Instagram, Facebook he dejado de usar por que ahí están mis padres y algunos profesores, mis panas y yo lo usamos para coordinar deberes, para nada más”. 

Snapchat, una de las redes sociales que habla Cristina, escribe en su acuerdo legal de uso con respecto a los chat y snaps “se eliminan automáticamente de los servidores una vez que detectamos que se han visto o han expirado”. Por tanto es una red en la que se suben fotos y videos, para que una vez vistos desaparezcan. 

A mi abuelita le gusta mi foto de perfil 

Para Mario estudiante de último año de bachillerato nacional unificado, entrar en Facebook es ver lo que postean sus amigos y, además, ver las fotos del fin semana con su abuelita (con su respectiva etiqueta a su cuenta personal) el agasajo cumpleañero de su padre en la oficina, “de nada sirve poner candado a mis publicaciones si mis padres, tienen los perfiles abiertos en modo público”, cuenta. 

Lo que hace referencia Mario es sin lugar a dudas un tema de SGSI (Seguridad de la Información) enfocado a una familia. Los padres se preocupan por sus hijos; sin darse cuenta que son ellos los que vulneran y ponen en peligro en primera instancia la privacidad y seguridad de sus hijos. 

Con unos minutos dedicados a navegar por la red Facebook podemos comprobar como padres de familia “suben fotos” de eventos sociales en la escuela de su hijo. Sí, como usted leyó la escuela, con nombre, dirección y mapa geolocalizado, nos hemos tardado dos minutos en rastrear la ubicación del lugar de estudio, horarios, foto de la profesora y compañeros de aula respectivamente etiquetadas con los demás padres de familia. 

Y es que como Mario menciona, la privacidad es algo muy valorado por los adolescentes por eso recurren a “grupos” en las denominadas mensajerías instantáneas como Whatsap. De echo donde pegó más la comunicación corporativa y el branding en cuanto a la reputación digital es en los jóvenes. 

Según una investigación de Global Web Index a jóvenes de Estados Unidos y Reino Unido el porcentaje que ha abandonado Facebook entre el 2014 es de 0,5% pero destaca el informe que desde el 2013 la red social propiedad de Mark Zuckerberg se usa de forma más pasiva en los jóvenes entre 16 y 24 años. 

Esta generación de jóvenes para subir una foto a las redes sociales, primero debieron haber tomado unas 20 instantáneas, como mínimo, cuidan mucho su imagen, el fondo de la fotografía, que se ve, que no se ve. 

Los adultos, por el contrario, toman una foto sin importarles que detrás se vea el nombre de la calle, las placas del auto, el lugar de trabajo o en este caso el centro de estudios de sus hijos. 

Lo que aún ignoran nuestros jóvenes 

El Big Data es la evolución del marketing masivo, a un marketing con precisión de un público muy bien segmentado, algo de lo que pocas personas lograrán escapar y que a mi modo de ver será el futuro de las redes sociales. Ellas serán las que ocupen el primer lugar en uso, si saben adaptarse a las nuevas responsabilidades con la privacidad de sus audiencias. 

Hoy en día nuestros jóvenes buscan llenarse de “likes” pero de su propio circulo, no tiene sentido si el primer “like” le da su mamá, de echo este espanta a los demás. 

Ayer un padre de familia me decía; pero si se van a otras redes que no conocemos ¿Cómo los controlamos? 

Si regresamos a ver nuestra juventud y la de esta generación, sin duda alguna nos daremos cuenta que esta es la generación más vigilada, desde que se popularizó el celular no se ha hecho otra cosa que tener controlados a toda una generación que busca  como escabullirse del gran ojo tecnológico. 

¿Qué nos queda a los padres? 

Poner reglas claras en el uso de las redes sociales, hablar de la identidad digital no como algo para esconder, ya que toda información en la red es indexable, si no como el reflejo de su propia identidad en la vida diaria: Por tanto esta debe ser cuidada; y por supuesto escuchar y aprender de esta generación. Se han puesto ha pensar que pasará con las nuevas generaciones nacidos en la era de las redes sociales cuando lleguen a la juventud, y que en la primera semana de clases en la universidad o de trabajo, ya circule en los pasillos de las redes, las fotos de su primer diente, el cumpleaños número 8 mordiendo el pastel, su primer beso, o sus farras? 

 

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