Cómo interpreta Foucault a Las Meninas, la obra más estudiada e incomprendida

Por Rodrigo Ayala

A esa lista de obras incomprensibles que tienen el enigma como un fantasma que las rodea, habría que sumar “Las meninas” (1556) del pintor sevillano Diego Velázquez.

¿Vincent van Gogh hizo su propia interpretación de “La Última Cena” de Da Vinci en su cuadro “Terraza del café en la noche”? ¿Será cierto que la parte derecha de la pintura “La creación” de Miguel Ángel, en la que aparece Dios, es la representación anatómica de un cerebro humano? La versión oficial apunta que Lisa de Giocondo es la modelo de “La Mona Lisa”, la célebre pintura de Leonardo, pero ,¿podría tratarse en realidad del rostro de Gian Giacomo Caprotti, amante del pintor?

El arte está rodeado de amplios misterios que han generado un quebradero de cabeza para críticos y público a lo largo de los años. A esa lista de obras incomprensibles que tienen el enigma como un fantasma que las rodea, habría que sumar “Las meninas” (1556), del pintor sevillano Diego Velázquez. No sólo llama la atención la perfecta ejecución técnica del cuadro, sino la posición y la mirada de los personajes; el espejo que refleja la llegada de los reyes Felipe IV y Mariana de Austria; el hecho de que su autor también figure dentro de la pintura en una posición principal y, sobre todo, la pintura que se esconde detrás del gigantesco lienzo que Velázquez ejecuta dentro de su propia pintura. ¿Qué representa esta escena en realidad?

En primera instancia, mundialmente se ha aceptado que es el retrato de la visita de la infanta Margarita a sus padres, los reyes Felipe IV y Mariana de Austria, en el estudio del pintor ubicado en las antiguas habitaciones del príncipe Baltasar Carlos en el alcázar de Madrid. Los monarcas entran al estudio y su reflejo es captado en el espejo del fondo. Margarita (la niña al centro del cuadro), fija su mirada en la presencia de sus padres y se inclina para realizar una reverencia.

Velázquez también parece detener un instante la obra misteriosa que está ejecutando para inclinarse un poco hacia su izquierda y recibir a sus majestades. El niño que se sitúa en el extremo derecho del cuadro, patea al perro bajo él en un gesto que nos hace pensar que el animal debe levantarse para recibir a tan distinguidos visitantes.

las meninas de velazquez detalle

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Al fondo, se ubica uno de los personajes más misteriosos de la pintura: ¿quién es el hombre vestido de negro que parece estar entrando a la habitación? ¿En realidad está entrando o saliendo? Este misterioso personaje no es visto por los demás que se encuentran en el cuadro, pero sí es captado por nosotros, los espectadores. El lugar del que viene o al que va es lo único que escapa del cuadro, al igual que el lienzo de Velázquez.

En el capítulo I de “Las palabras y las cosas”, el filósofo Michel Foucault hace una de las interpretaciones más famosas de este cuadro: “En el momento en que colocan al espectador en el campo de su visión, los ojos del pintor lo apresan, lo obligan a entrar en el cuadro, le asignan un lugar a la vez privilegiado y obligatorio, le toman su especie luminosa y visible y la proyectan sobre la superficie inaccesible de la tela vuelta. Ve que su invisibilidad se vuelve visible para el pintor y es transpuesta a una imagen definitivamente invisible para él mismo (…)”.

Quizá haya, en este cuadro de Velázquez, una manifestación de la representación clásica y la definición del espacio que ella abre. En efecto, intenta representar todos sus elementos, con sus imágenes, las miradas a las que se ofrece, los rostros que hace visibles, los gestos que la hacen nacer. Pero allí, en esta dispersión que aquélla recoge y despliega en conjunto, se señala imperiosamente, por doquier, un vacío esencial: la desaparición necesaria de lo que la fundamenta –de aquel a quien se asemeja y de aquel a cuyos no es sino semejanza. Este sujeto mismo –que es él mismo– ha sido suprimido. Y libre al fin de esta relación que la encadenaba, la representación puede darse como pura.

las meninas de velazquez foucault

Para Foucault, “Las meninas” es un intercambio de miradas entre el pintor representado en su obra y el espectador. Así se da una relación constante entre el objeto y el sujeto en el que uno toma el lugar del otro. Entonces, ¿qué es lo que Velázquez está pintando en su cuadro? Quizás sean los millones de espectadores que han tenido el privilegio de contemplar esta pintura a lo largo del tiempo. Ellos se convierten en el motivo del quehacer artístico del autor.

“Las meninas” inspiró a Picasso para realizar una serie de 56 cuadros en los que intentó explicar y dar una reinterpretación de cada uno de los detalles de la obra más aplaudida y estudiada de Velázquez. Los ejecutó entre el 17 de agosto y el 30 de diciembre de 1957. Actualmente se encuentran en el Museo Picasso de Barcelona.

Fuente: https://culturacolectiva.com/arte/las-meninas-de-velazquez

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