Derechos Humanos y 13 de abril

Por Alexis Ponce

Continuismo profundizado y “ancien regime” a la ecuatoriana

Existe un marcado deterioro de la situación de derechos humanos durante el gobierno de Daniel Noboa, pero se trata de un fenómeno que no es aislado ni desconectado de lo que llamo Continuismo Profundizado de un “ancien regime” -Antiguo Régimen- que incluye y suma ya 3 gobiernos: (‘MOLANO’, lo motejan algunos) el de Moreno, Lasso y Noboa. Si el “Antiguo Régimen es, en resumen, un sistema político, económico y social en el que una minoría privilegiada ostenta todos los cargos públicos y no paga impuestos, mientras que la inmensa mayoría de la población, el tercer estado, paga los impuestos y no goza de ningún tipo de privilegio”, el continuismo profundizado intenta darles gobernabilidad duradera a sus respectivos intereses de clase, grupos corporativos, crimen organizado y partidos.

Están intrínsecamente unidos; de hecho, su visión del mundo y del país es bastante similar, con diferencias de forma más que de fondo, y los tres conforman un todo sucedáneo en el Tiempo, que lleva casi 10 años ya, de un régimen de ultraderechas, globalista, violento, agresivo y violador masivo de los derechos humanos, en especial el derecho a la vida y los económicos y sociales de los más vulnerables, y los derechos políticos y libertad de los disidentes y opositores.

Si Moreno es corresponsable, como lo fue la Mafia en Italia, de la repartición de clínicas y hospitales, e igual que Bolsonaro en Brasil, actuó en el Ecuador, especialmente Guayaquil, durante la peor tragedia en número de muertes como sacerdote de una dantesca pira funeraria de los excluidos y vulnerables fallecidos en la pandemia (35 mil muertos, casi el número de los caídos en la guerra civil de Nicaragua, cifra superior a la de los 20 mil muertos en Cuba); Lasso, por su parte, es corresponsable de la bárbara desatención de niños y adultos con cánceres y otras enfermedades catastróficas que murieron por ex-profesa desinstalación del Estado social de derechos, luego transformada en política antisocial voluntaria de la élite oligárquica de Noboa, que desbarató el derecho a la salud y la vida de millones.

El otro factor que une sus intereses de perpetuación sería la mafialización del Estado ecuatoriano, coronada en la etapa de Lasso y Noboa como privilegio de la Camorra. Todo ello mientras su “guerra interna”, copiada y pegada al ‘Estado profundo’ de EEUU y a sus guerras “antidrogas y antiterrorismo”, ocasiona en el país las víctimas que, esa visión, ocasionó ya en la Colombia de los 80, 90 y primera década del siglo 21, y en el México del PAN y del PRI, que habrían hecho del país de Rulfo el primer narco-gobierno durante el régimen de Peña Nieto. Las masacres, inclusive de niños, el aumento de desaparecidos, la multiplicación de ejecuciones, violaciones, femicidios y crimen organizado, es coherente con toda guerra a las drogas y toda guerra antiterrorista, siempre declaradas tras ejecutarse OBF -operaciones de bandera falsa- con el fin de legitimar las doctrinas del shock y la guerra permanente.

Una ventana de oportunidad para los vencidos derechos humanos

La democrática, humanista, revolucionaria y progresista narrativa de los derechos humanos, que arranca del europeo siglo 18 con la decapitación de la monarquía y avanza al siglo 20 tras el Tribunal de Nuremberg en Europa, otra vez, como en 1984 (León Febres Cordero, LFC), se halla en déficit global, ha perdido terreno estratégico, ha sido linchada y quemada viva -digitalmente- por los Trump, Milei, Netanyahu y Bolsonaro, pero también por los otros cómplices, en su inmensa mayoría europeos y anglocéntricos, del genocidio en Gaza, y en la aldea plutocrática por el petit-clan de los Noboa.

Pero, como el desgaste de la oligarquía local es patético, a pesar del régimen de propaganda conchabado por la fase repelente en que ha devenido el periodismo de la élite, el parecido al LFC de 1986 y 1988 es asombrosamente parecido. Así como con Febres y la ultraderecha de su tiempo, divorciado de su vicepresidente, con una consulta popular previa en que fue derrotado, con los falangistas de Tradición Familia y Propiedad (TFP) en las calles como entonces, hoy el discurso de los ddhh ha vuelto a insurgir gracias a los abusos y excesos, que nunca son tales, ni entonces, ni hoy. Porque son inherentes al modelo y “política de Estado”, dinamitado por dentro.

¿Es posible intuir una agenda de DDHH en el nuevo gobierno?

Primero esperemos a que haya nuevo gobierno. “Tengo el pálpito de una certeza”: la de que vamos a vencer como pueblo, Patria y país, con Luisa (González), Diego (Borja) y la RC, ahora juntos en una alianza ejemplar e impensable años atrás, con PK Conaie, PSE y movimientos sociales, que representa un cualitativo salto de interés de un Ecuador sumido en naturalizadas masacres, latrocinios y aldeanismo conceptual. Nadie quiere hablar de BRICS, por ejemplo, en este país que abanderó la discusión pasada de temas regionales y globales de peso, por lo menos sudamericano.

Luisa, Diego, RC PK CONAIE, PSE y una miríada de aliados sociales y políticos como el PCE, MIR y otros, son la mejor opción de gobierno y transición en muchos años. Apenas son ocho, sí, pero parecieran un siglo de lo fatídicos que han sido y por todo lo que hemos padecido millones. Pero, primero, debemos ganar, y eso incluye cómo impedir el fraude. Se trata de una élite ‘siciliana’, o de lo que André Gunder Frank llamaba “lumpen-burguesía”, que ha dado evidencia empírica de estar dispuesta a todo, sin escrúpulos, con tal de evitar el cambio democrático del péndulo.

Y están los gringos, su ‘estado profundo’, su Southern Command y su ejército de mercenarios a los que se abrió las puertas del país para que “acoliten” en el objetivo que se han impuesto, como su impresentable jefe, Erik Prince, lo dijo meses antes en la televisión digital norteamericana: “IMPEDIR que triunfe la RC”, añadamos y sus alianzas: la izquierda progresista y social, la política y cultural. A eso llegan los delincuentes de los crímenes de guerra en Irak. Y esa presencia implicaría ataques a la soberanía, operaciones de bandera falsa, cortinas de humo; lo que, sumado a las intenciones de fraude, configuran un escenario complejo para los derechos humanos el domingo 13 de abril. Esperemos a que amanezca, a que el 14 nos diga qué sucedió y sucederá en el Ecuador.

Es lo que yo llamo como la configuración de pequeñas Operaciones Gladio en la aldea criolla. Gladio significó en Italia y Europa la peor guerra sucia en democracia ordenada por la OTAN, para impedir que la izquierda gane elecciones entre las décadas del ’70 y 80′. Llegaron a matar uniformados y a poner bombas en las míticas ciudades italianas que en esas décadas nos entusiasmaron por su cine y su sed de libertad.

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