«El mal de Atamaint» se toma las funciones electorales de la región y replica la infamia

Por Alexis Ponce

Qué gravísima constatación la que Diario Red de España publica este 2 de noviembre de 2025 en su especial , que lo conocí gracias a un tuit de Orlando Pérez, periodista ecuatoriano amenazado innúmeras veces por su pensamiento crítico y terca dignidad.

Cuatro casos son los que llevamos, y todos impunes, de Lawfare judicial en elecciones y Fraudes descarados tapados por EEUU y UE y soportados por la CELAC y OEA. Jueces y fiscalías primero actuaron como arietes de tal estrategia (Brasil es el caso más significativo). Hoy son los tribunales electorales: Honduras, Guatemala, Ecuador, y días atrás, Argentina.

La impresentable Atamaint y en general la función electoral de Ecuador (CNE TCE), parecieran haberse clonado en la conducta rastrera de las funciones electorales de Honduras, Argentina, y yo añado Guatemala (incluido el lafware judicial para eliminar al partido ganador y destituir al presidente Arévalo), al servicio del fraude de las élites y las ultraderechas.

En todos los casos, su objetivo es borrar y desconocer la derrota de las ultraderechas, e impedir y borrar la victoria de los pueblos, en consultas populares y el triunfo de los progresismos y las izquierdas variopintas. Éste es el escenario regional concreto ahora. Y las víctimas son l@s President@s de Guatemala y Honduras, y l@s candidat@s en Argentina y Honduras.

Lo patético: aún no hay una respuesta regional, «en bloque», de los 10 gobiernos progresistas (NO de la Celac, por favor, pues hoy aludirla es perder el tiempo: tiene 6 puntas de lanza de 🇺🇸 adentro, que sabotearán toda resolución en este tema y otros) y de las disímiles izquierdas en Latinoamérica, así como de los 5 países del Alba. Cada gobierno progresista o fuerza política opositora popular, donde la ultraderecha es gobierno, protestan.

Pero protestan individualmente, no como bloque. La tragedia latinoamericana se reitera una vez más, sin que haya un cambio de timón del variopinto «bloque» de la Segunda Ola Progresista latinoamericana en la estrategia anti-fraude y anti-lawfare electoral que se ejecuta o se prepara en su contra.

Sólo esa fuerza coordinada, puede sacudir, algo, a la ONU, a los BRICS, a la UE y sectores de EEUU opositores al pedófilo de la Casa Blanca. (La «lista Epstein», en contraposición a la lista Clinton, de supresión de visas y de prohibición de ingreso de Trump y su familia a Colombia y Venezuela, ¿para cuándo, querido Gustavo y Nicolás? La idea es buena, gratuita asesoría de este analista estratégico en el paro).

Sólo esa fuerza coordinada, anunciando medidas diplomáticas (¿se imaginan si se le quitara la visa a la Atamaint, impresentable presidenta del infamante Consejo Nacional Electoral de Ecuador, por parte de las 15 naciones ALBA y del «difuso bloque» progresista y de izquierdas, que apelo y aludo?) tendría un efecto mucho más contundente que el lamento previsible los lunes después de cada fraude y lawfare en los domingos electorales latinoamericanos. Y también medidas comerciales y económicas conjuntas en contra de esos tribunales indecorosos y gobiernos fraudulentos.

Hasta tanto nuestros diez presidentes progresistas y de izquierdas diversas no recuerden a nuestros padres de la Independencia que lucharon coordinados y se apoyaron unos a otros, cae y caerá cada nación como manzana solitaria, en cada rincón geopolítico latinoamericano. Caen en un santiamén procesos que nos costaron décadas levantar a hondureños, guatemaltecos, ecuatorianos y argentinos.

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