#Opinión / El poder frente a la pluralidad social

 

La campaña electoral para el referendo y la consulta popular del próximo 16 de noviembre ha puesto cara a cara dos formas diferentes de asumir la disputa política: una desde el poder y otra desde la pluralidad social.

La primera prioriza un elemento completamente convencional: una estrategia centralizada y relativamente uniforme alrededor de un mensaje único. En efecto, tanto el gobierno como los sectores que lo apoyan han centrado su campaña en la lucha contra la delincuencia organizada. Ese, en la práctica, viene a ser el principal propósito del voto por el SI.

Para ello cuentan con recursos ilimitados, con una estrategia diseñada y conducida por alguna empresa especializada en marketing político, con una hegemonía mediática impuesta a través del chantaje económico y, sobre todo, con un insumo emocional que suele ser muy efectivo en términos electorales: el miedo. El discurso oficial ha posicionado la idea de que el país puede ser devorado por la violencia criminal, y quienes no estemos por el SI somos aliados y alcahuetes de las mafias y del narcotráfico. No se despegan de ese referente.

Al frente del gobierno y de los grupos de poder que lo secundan actúan una infinidad de actores, sobre todo sociales, que han desplegado una iniciativa caracterizada por la espontaneidad, la creatividad y la diversidad. Con poco financiamiento y carentes de una estrategia que unifique y potencie sus escasos recursos, plantean la posibilidad de minar la campaña oficial desde la multiplicidad y la simultaneidad de sus acciones. En este espacio caben las más variadas agendas: defensa del IESS, de los derechos laborales y ambientales, de la educación superior gratuita, de la plurinacionalidad… En esencia, se trata de convocar a los sectores más diversos posibles alrededor de la opción por el NO.

La particularidad de esta segunda opción es que no interviene directamente sobre ningún contenido de las preguntas del referendo, sino sobre la intermediación que significaría la instalación de una asamblea constituyente. Por eso, justamente, la cuarta pregunta sintetiza lo que podría ser un punto de inflexión en la arremetida del régimen, porque pone sobre la mesa una confrontación fundamentalmente política. No jurídica, ni mucho menos constitucional.

Los sectores que abogan por el NO saben que una derrota del gobierno en esa cuarta pregunta implica no solo su repliegue, sino un reconocimiento y un apoyo popular a esos grupos, colectivos y organizaciones sociales que se han comprometido en la campaña. Sería un triunfo desde la fuerza social antes que desde la retórica legal.

Así las cosas, las urnas revelarán cuál de las dos modalidades está más acorde con la cultura política de los ecuatorianos. Asistimos a una confrontación entre la versatilidad de los diversos y la rigidez de los semejantes, entre la exuberancia de los pequeños y la sobriedad del grande. Nada está dicho.

 

Noviembre 11, 2025

 

Acerca de Juan Cuvi 210 Articles
Miembro de la Comisión Nacional Anticorrupción (CNA), Master en Desarrollo Local. Director de la Fundación Donum, Cuenca. Exdirigente de Alfaro Vive Carajo, Parte de la Red Ecudor Decide Mejor Sin TLC.

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