#Opinión / Noboa y Palantir: negocios peligrosos

Por Juan Cuvi.

Uno de los impactos más devastadores de las políticas de Donald Trump (si a eso se le puede llamar políticas) ha sido el desvanecimiento de la tenue frontera que aún quedaba entre la esfera de lo público y lo privado. O entre la diplomacia y los negocios personales. Y no es que los gobiernos empresariales no lo hayan propiciado antes, sino que hacían esfuerzos por mantener cierta delimitación de campos. Guardaban las formas en la medida de lo posible. Por ejemplo, un acuerdo comercial entre Estados o un cambio en la tasa de interés beneficiaban a determinados sectores de la economía o a grandes corporaciones que dominaban segmentos del mercado.

Trump, en cambio, arma negocios personales amparado en su condición de presidente de los Estados Unidos. Y lo hace sin ningún empacho. Hoy mismo han saltado las alarmas a propósito de acuerdos militares con países de Medio Oriente que podrían afectar inclusive la seguridad interna de su país. Y todo por vender armas y favorecer a sus allegados más íntimos.

El caso de las relaciones políticas con Palantir es la evidencia más descarada de la total relativización de la ética y de las más elementales normas del derecho público. El gobierno de Trump le cede a la empresa el acceso a la información privada de millones de ciudadanos sin que nadie tenga derecho al pataleo. No se sabe dónde termina la estrategia de la seguridad nacional y dónde empieza el control de la conducta individual. La manipulación de las adhesiones políticas de los ciudadanos, ya sea por miedo o por alienación, queda disimulada bajo el ambiguo velo del libre albedrío. La utilización arbitraria de los algoritmos está ampliamente estudiada desde hace mucho tiempo. Muchas veces la gente ya no sabe por qué consume un producto ni por qué secunda una decisión absurda del gobierno.

Si se busca revelar las coincidencias entre Donald Trump y Daniel Noboa, este podría ser el campo más propicio para encontrarlas. En efecto, los interminables viajes al exterior del presidente ecuatoriano diferencian cada vez menos su rol como jefe de Estado y como empresario. No lleva, como usualmente hacían los anteriores mandatarios, una delegación de empresarios para que se relacionen con sus homólogos en otros países; él mismo hace los contactos, las reuniones y los amarres. Y todo cubierto con una formalidad diplomática cada vez más desvergonzada,

Su reunión en Davos con Alex Karp, CEO de Palantir, se desarrolla en la misma tónica señalada. No constituye ninguna casualidad. Aunque públicamente dijeron que se trataba de un acuerdo de servicios para el control aduanero, es obvio que los alcances de ese encuentro van mucho más allá. ¿Hasta dónde? Difícil de saber con la opacidad que caracteriza el funcionamiento de esa empresa. Está tan inmiscuida en asuntos de seguridad mundial que gran parte de sus actividades son reservadas. Por eso no sabemos si el acercamiento con Palantir se refiere a una necesidad nacional o si se trata de un negocio particular, y además peligroso, de Daniel Noboa.

Febrero 5, 2025

 

Acerca de Juan Cuvi 210 Articles
Miembro de la Comisión Nacional Anticorrupción (CNA), Master en Desarrollo Local. Director de la Fundación Donum, Cuenca. Exdirigente de Alfaro Vive Carajo, Parte de la Red Ecudor Decide Mejor Sin TLC.

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