#Opinión El sitio de Cuba

Por Juan Cuvi

Sitiar ciudades fue una estrategia militar muy común en la antigüedad; perduró hasta la Edad Media. Las ciudades se amurallaban para protegerse de las amenazas externas. Los ejércitos enemigos hacían todo lo posible por franquear esas murallas e ingresar a la ciudad. Cuando eran impenetrables, o cuando la resistencia de los asediados era inquebrantable, entones imponían un sitio que podía durar meses o años. Rodeaban el perímetro urbano con el propósito de doblegar a la población por hambre o por enfermedad.

Hubo casos horrorosos: los invasores, con sus gigantescas catapultas, lanzaban por encima de los muros cadáveres en descomposición a fin de provocar pandemias devastadoras.

Hay sitios famosos. Según la leyenda, los griegos asediaron Troya durante diez años, pero nunca lograron atravesar las murallas. Si no fuera por el genial invento del caballo, hasta el día de hoy estarían esperando la rendición de los troyanos.

Otro sitio famoso lo dirigió Julio César, antes de ser emperador, en Alesia, un reducto galo que, entre otras referencias épicas, dio origen a las tiras cómicas de Astérix. Cuando el hambre amenazó a los sitiados, Vercingétorix, el jefe rebelde, ordenó que abandonaran la fortaleza quienes no tenían condiciones para luchar. Miles de ancianos, mujeres y niños decidieron entregarse al ejército romano en calidad de esclavos con tal de salvar sus vidas.

La respuesta de Julio César fue de una impiedad escalofriante. Recibió a flechazos a los primeros; a los demás les ordenó regresar. Al final, todos quedaron abandonados en un territorio de nadie, entre las murallas de la ciudad y los campamentos romanos. Murieron de hambre a la intemperie.

Alguien en Washington está alimentando los delirios imperiales de Donald Trump. Alguien que, a diferencia del presidente gringo, sí conoce de Historia. Porque el acoso a Cuba es la reproducción más fidedigna de los viejos sitios a las ciudades amuralladas de la antigüedad. Si no se puede invadir la isla, como ya lo reconoció Trump, entonces toca matar de hambre a su población. Literalmente.

¿Qué más, en su megalomanía, piensa hacer Donald Trlump para saciar sus obsesiones? ¿Arrojará cadáveres putrefactos –o agentes biológicos– desde un avión para provocar algún tipo de pandemia en Cuba? ¿Permitirá que una parte de la población abandone la isla para luego ser desechada en los márgenes de un sistema cada vez más excluyente e inhumano? ¿Tiene un caballo de Troya infiltrado en la isla?

El principal problema no es si al final el gobierno de los Estados Unidos logra doblegar al régimen y al pueblo de Cuba. Los verdaderamente vergonzoso es que, en pleno siglo XXI, la humanidad permita un atropello de la magnitud de lo que estamos presenciando. Sitiar un país a fin de provocar una catástrofe humanitaria se va en contra no solo del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas, sino del más elemental principio de humanidad. El mundo no debe permanecer indiferente.

Febrero 17, 2026

Acerca de Juan Cuvi 210 Articles
Miembro de la Comisión Nacional Anticorrupción (CNA), Master en Desarrollo Local. Director de la Fundación Donum, Cuenca. Exdirigente de Alfaro Vive Carajo, Parte de la Red Ecudor Decide Mejor Sin TLC.

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