
En física, la inercia es la tendencia de un cuerpo a resistir cualquier cambio en su movimiento. A menos que una fuerza actúe directamente sobre él, mantendrá un movimiento rectilíneo uniforme o un estado indefinido de reposo.
En política, especialmente en períodos electorales, hay situaciones muy parecidas a las descritas. La decepción, la desidia o el hartazgo de la ciudadanía derivan en una suerte de inercia general. A menos que ocurra un acontecimiento extraordinario que sacuda el escenario político, no hay forma de impedir que un peligroso letargo se adueñe del país.
Según una última encuesta, a un 70 por ciento de los ecuatorianos no les interesa la política o tienen una profunda desconfianza de los partidos y de los políticos. Grave evidencia de una profunda descomposición del sistema. En esas condiciones, la inercia electoral del voto obligatorio seguirá marcando la conducta política –y no solo electoral– de la gente. Si no existen opciones que generen alguna expectativa, o al menos un mínimo entusiasmo, la práctica de votar por el menos malo se mantendrá. No solo eso: se ahondará la sensación de que pase lo que pase, o gane quien gane, la tendencia al descalabro nacional es inevitable.
Esta inercia colectiva también contamina el desempeño de los principales candidatos al sillón de Carondelet. El presidente Noboa confiaba en que la viada que consiguió en los primeros meses de su mandato podía alcanzarle para la reelección. No obstante, estas expectativas son de pronóstico reservado, sobre todo por el fracaso de la estrategia para combatir la inseguridad. Al paso que va, y sumando las crisis energética y económica, corre el riesgo de quedar estancado en el tramo final.
Luisa González, la otra opcionada para llegar a segunda vuelta según la mayoría de los sondeos, sigue confiando en el impulso que le significó triunfar en primera vuelta en las elecciones de 2023. Parte del equívoco de que el correísmo es una fuerza permanente e incombustible. Pero la imagen de ser un títere del caudillo prófugo le frena el poco impulso que aún le queda. El peso negativo del expresidente Correa actúa como un desacelerador imposible de superar. Al igual que Noboa, también podría terminar como carro al que súbitamente se le acabó la gasolina.
Jan Topic, el tercero de los opcionados, y quien también se benefició de un impulso coyuntural inicial, está atrapado por la inercia de sus conflictos con la justicia electoral. Ni arranca ni se queda estático. Simplemente de desplaza pesadamente en las espesas aguas de nuestro desprestigiado sistema electoral. Tampoco tiene la seguridad de llegar con fuerza suficiente para colarse en la segunda vuelta.
Así las cosas, el escenario electoral está abierto para las sorpresas. Al igual que en las pasadas elecciones.
Octubre 24, 2024
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