Por Juan Cuvi
Mayo de 1968 reveló […] que
el lugar de la política es la sociedad.
C. Castoriadis
Cada vez que la política enfrenta una encrucijada dramática, se reactivan las iniciativas que se salen del molde institucional. Más aún cuando son los partidos de izquierda los que ingresan en un callejón sin salida, precisamente porque son los llamados, aunque sea en el discurso, a proponer alternativas al sistema.
Por eso Mayo del 68 se ha convertido en el referente más recurrente para reflexionar sobre la crisis del sistema político. La idea de que la política no puede operar al margen de la dinámica de la sociedad, so pena de convertirse en un coto burocrático y perverso de los poderes fácticos, es el fundamento de una democracia auténtica y contemporánea. La política no solo debe originarse y funcionar en el seno de la sociedad, sino que el espacio público (el ágora, la plaza, la calle) constituye un factor irremplazable de la disputa política.
Ya se van a cumplir 60 años de ese fenómeno general que sacudió al mundo entero. Y su actualización no tiene que ver únicamente con las consignas que se inmortalizaron en las calles de París, ni con la épica de millones de jóvenes rebeldes manifestándose a lo largo y ancho del planeta, sino con la reformulación de propuestas que plantean un debate urgente sobre la democracia. Frente a la entronización de autoritarismos de distintos colores y sabores, la necesidad de devolverle el poder a la sociedad se pone a la orden del día.
Mayo del 68 logró, entre otros objetivos, abrir las puertas a la irrupción de lo que en el último medio siglo se ha denominado como movimientos sociales. Es decir, esas expresiones más horizontales, diversas, flexibles y creativas de la lucha política. Por todos lados, el espacio público ha sido ocupado por manifestaciones ciudadanes y populares que renuevan las agendas colectivas y superan muchos de los envejecidos planteamientos de la izquierda tradicional. Y aunque hasta ahora no han logrado alterar las estructuras básicas del sistema, si han iniciado un proceso que en algún momento encontrará una salida a la crisis de la civilización capitalista.
El Quinto Río de Cuenca se inscribe, a no dudarlo, en esta tendencia a la acción y la lucha social. Por segundo año consecutivo movilizó por las calles de la ciudad a una multitud que demanda, como objetivo mayor, pero no único, la defensa del agua. En la marcha no aparecieron banderas partidarias ni dirigentes políticos… peor aún candidatos a las próximas elecciones. El acuerdo general de colocar por encima de esas particularidades una exigencia común terminó imponiéndose. Es la sociedad haciendo política.
Septiembre 17, 2026


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