El pasado 10 de diciembre, el activista ecuatoriano Juan Cuvi fue detenido en el Aeropuerto de Lima, Perú. Cuvi viajaba como ponente en el marco de la IX Conferencia Nacional De Salud De Foro Salud Perú y el V Encuentro de la Red Latinoamericana de Organizaciones y Movimientos Sociales por el Derecho a la Salud.
Se le comunicó al activista que se le había negado el ingreso a Perú por el protocolo de Información Anticipada sobre los Pasajeros (API) de la Interpol. Este programa de Estados Unidos está pensado para “prevenir, detectar, investigar y enjuiciar los delitos de terrorismo y otros delitos graves” como lo afirma la página de Naciones Unidas.
Pero Juan Cuvi no es un terrorista: es un activista reconocido por su trabajo contra el Tratado de Libre Comercio y su trabajo por el derecho a la salud, así como compromiso por una sociedad autónoma y democrática. Después de este suceso, ya se encuentra de regreso en el país pero fue imposibilitaba su participación en la Conferencia Nacional de Salud, en Perú. Ecuador Today conversó con Juan Cuvi acerca de los procedimientos a seguir luego de la detención arbitraria.
Ecuador Today: ¿Cuál es el procedimiento que usted realizará en la embajada?
Juan Cuvi: Dirigiré una carta al embajador de Perú en Quito de manera formal.
¿La cancillería o el Gobierno le han dado algún indicio de preocupación frente a su caso?
El día de ayer, el canciller se contactó conmigo para comunicarme que está pidiendo explicaciones al cónsul de Ecuador en el Perú; el canciller fue a verme al aeropuerto, estuvimos aproximadamente dos horas conversando y me explicó un poco cuál era la situación, alegando que no es fácil exigir esta información, ya que son temas de seguridad.
Además, dijo que el Gobierno peruano nunca iba a admitir públicamente que era por presión de los “gringos”, eso era imposible.
Luego, la ministra María Paula Romo me llamó, me dio esta versión del homónimo, de que supuestamente han clonado mi pasaporte, que me volvieron a ratificar ahora en Quito con otra versión, pero eso es bastante dudoso.
Es decir que no hay claridad respecto a qué información tiene el gobierno de Estados Unidos frente a su caso…
No, lo único de lo que tengo conocimiento es lo manifestado por el funcionario: “es una alerta internacional emitida por el gobierno de los Estados Unidos”. Obviamente, eso jamás va a constar en un documento.
A mi parecer, es un tema de mecanismos de seguridad continental, que están de alguna manera reactivando los norteamericanos, porque ellos son los principales promotores de esto frente a todos los temas que consideren una amenaza para sus intereses: movilizaciones, luchas sociales, levantamientos indígenas, migración, es decir; toda una agenda de control hacia los sectores que no compaginan con sus políticas externas.
Como consecuencia, se evidencia una exacerbación, ese es mi temor. Que se exacerben estos mecanismos de control de seguridad y eso en un momento va a impedir que mucha gente pueda movilizarse, que pueda tener iniciativa. Eso es a mi modo de ver lo grave, lo más riesgoso.
¿Podríamos hablar de un nuevo Plan Cóndor?
Es producto de un convenio, este convenio del ININTELIGIBLE. Habría que preguntarse si el Ecuador también ha suscrito a este.
Los participantes de la conferencia a la que usted se dirigía, se enteraron de los hechos acontecidos ¿Tuvieron alguna muestra de solidaridad hacia usted, se acercaron o le enviaron algún mensaje formal?
Hasta el momento, no. Hay delegaciones y respaldos a título personal. Yo he estado en contacto no directamente con ellos, sino con personas que trabajan conmigo en Perú. Ellos han puesto la alerta, avisaron y dieron notas, pero no ha habido todavía una reacción colectiva o una decisión.
Se han recolectado varias firmas, ¿Cuál es su sentir frente a toda la solidaridad que se ha expresado principalmente en redes sociales?
Una gratitud profunda. Realmente, mi intención no era generar esto, más bien veía los mensajes por protección, ya que no es la primera vez que me ocurre algo similar. Quería evitar que pudieran ocurrir cosas más graves, nada más; pero es claro que, cuando se difundió y más el impacto de as redes sociales, se convirtió en una avalancha de información.
Doy gracias a Dios, por las reacciones solidarias de las personas que menos imaginaba y que se han solidarizado, porque es un tema que provoca indignación general en la gente, no es un tema personal, sino de cómo actúan estos aparatos de inteligencia, como atropellan las normas, las leyes, la soberanía, es una vergüenza que el Perú haya tenido que hacer esto por presión de los Estados Unidos, algo que tampoco lo va a aceptar nunca.


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