[Opinión] Impunidad a la carta

¿Cuál es el principal punto de confluencia entre el correísmo y Abdalá Bucaram? La impunidad. Es decir, la evasión de la justicia. No de otro modo pueden asegurarse su futuro político y hasta personal. Que Jacobito esté tras las rejas debe ser motivo de angustia para su padre y para toda la tribu roldosista.

La tarea, no obstante, no es sencilla. Sobre los jerarcas de ambas agrupaciones políticas pesan acciones de la justicia imposibles de desmontar. A menos, obviamente, que se eche abajo toda la institucionalidad posible. Empezando por el proceso electoral.

Desde un inicio, el correísmo ha trabajado meticulosamente en la obstrucción de las elecciones. Ha puesto trampas y cortapisas inimaginables en el camino. Y a ello ha contribuido –hay que decirlo– la ineptitud y los conflictos internos del Consejo Nacional Electoral (CNE). Mientras los consejeros se jalaban de los pelos, la conspiración se les metía por la ventana.

La estrategia ha contado con la diligente participación de Álvaro Noboa, un viejo amigo y compadre de los Bucaram (para quienes no se acuerden, él fue candidato a la Presidencia por el Partido Roldosista en 1998, en su primer intento por llegar a Carondelet). Las jugadas de Alvarito terminaron por arrinconar al CNE, a tal extremo que el proceso electoral está sembrado de dudas y anomalías. Solo basta pensar que están imprimiendo al apuro las papeletas de parlamentarios andinos para entender la dimensión del problema.

La movida se complementa con la difusión de encuestas amañadas, cuyo único propósito es justificar la impugnación de los resultados. Si las cifras no se acomodan a sus predicciones, correístas, bucaramistas y alvaristas tendrán suficientes motivos para armar el caos. Gritarán ¡fraude! al unísono. Peor aún si Andrés Arauz no entra a la segunda vuelta.

El itinerario de esta demolición institucional fue trazado desde hace mucho tiempo. Concretamente, desde que la Fiscalía empezó a investigar las trapacerías del anterior gobierno. En estas condiciones, el punto de llegada fijado es una Asamblea Constituyente que tire abajo los procesos judiciales que tienen a los correístas por los techos y a la familia Bucaram apercollada. Inclusive, pretenden desconocer olímpicamente sentencias ejecutoriadas. O echar tierra sobre escándalos de corrupción imposibles de ocultar. Buscan una impunidad diseñada a su medida.

Pero lo que los interesados no perciben es que para conseguir sus propósitos tendrían que arrasar con toda la institucionalidad del país y, de paso, contar con la aprobación ciudadana. ¿Está dispuesto el Ecuador a aceptar la reivindicación de los corruptos con el atropello de las leyes y la Constitución? ¿Vamos a perdonar el robo descarado de los dineros públicos? ¿Permitiremos que, además de la Contraloría, los sindicados terminen incendiando la Fiscalía, la Procuraduría y la Corte Nacional de Justicia?

 

Febrero 3, 2021

Acerca de Victoria Rubio 329 Articles
Victoria Rubio, quiteña, asistente, investigadora y reportera. Tiene estudios en Comunicación Social mención Comunicación para el Desarrollo en la Universidad Politécnica Salesiana (UPS) y actualmente cursa una maestría en Relaciones Internacionales con mención en Economía Política Internacional en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).

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