El juicio político al presidente Lasso es el ejemplo más palpable y descarnado sobre las cortinas de humo. Mientras en el terreno de la política formal se discute sobre los contenidos del informe de la Comisión de Fiscalización, sobre la compra de votos en la Asamblea Nacional, o sobre los chanchullos que involucran a varios personajes públicos, el gobierno avanza muy campante en sus decisiones estratégicas.
Se acaba de anunciar la inminente firma de un Tratado de Libre Comercio con China el próximo 10 de mayo. No un acuerdo comercial, como eufemísticamente lo quieren denominar a partir de ciertas sutilezas, sino un TLC en todo sentido. Y con agravantes: que se haya excluido del documento final, el respeto a las buenas prácticas laborales y ambientales implica que el comercio con el gigante asiático estará a merced de la voracidad y la codicia de los interesados.
Tomemos un ejemplo: el mayor producto de exportación del Ecuador a China es el camarón. Es, por decirlo de algún modo, el producto estrella, la joya del comercio, el quid del asunto. Según datos del Banco Central del Ecuador, en 2022 este rubro alcanzó los 4.000 millones de dólares, y con seguridad se incrementará de manera inmediata.
Lo que no dicen las estadísticas es que la producción de camarón en nuestro país constituye una de las actividades productivas con mayores impactos ambientales. Aunque no existen cifras precisas, se sabe que, en los últimos años, la eliminación de zonas de manglar para instalar camaroneras superaría las 50.000 mil hectáreas. Una cifra aterradora en todos los sentidos, porque implica no solo la destrucción de la naturaleza, sino de los sistemas de sobrevivencia de miles de familias de escasos recursos económicos.
Los manglares tienen otras funciones: son sumideros de carbono, purifican el agua y el terreno, protegen a las poblaciones de la arremetida de los océanos, preservan los ecosistemas… Unas ventajas insignificantes para los resultados macroeconómicos que seguramente presentará el gobierno el día de la suscripción del tratado.
En efecto, por ahora se habla de un incremento de mil millones de dólares en exportaciones a China. ¿Cuáles son los principales rubros, además del camarón? Minerales, petróleo y banano. Es decir, todo un paquete de productos primarios con graves afectaciones ambientales y laborales. Extractivismo puro y duro.
Pero tal parece que las finanzas públicas son más importantes que los derechos de los pueblos y comunidades donde se ejecutan estos proyectos de explotación de la naturaleza (más apropiado sería denominarla “exprimición” de la naturaleza, una palabra que no existe en nuestra lengua, pero que debería ser incorporada a propósito de estas formas brutales de extracción de recursos).
El circo del juicio político tiene relación con este tema porque el TLC deberá ser ratificado por la Asamblea Nacional, una institución donde la compra de conciencias, como se sospecha con fundamentos, puede alterar cualquier decisión. ¿En cuánto cotizarán el voto a favor de la ratificación del tratado con China?
Mayo 5, 2023


De la lectura deduzco que estás por la destitución del SP, banquero neoliberal que poco o nada le interesa la preservación de la naturaleza …. Me equivoco ?🙈