Están en restaurantes, parqueaderos, eventos, facturas y promociones. Escanear un código QR se volvió algo tan cotidiano que muchas personas lo hacen prácticamente en automático.
Y precisamente esa confianza está siendo aprovechada por los ciberdelincuentes.
Según el ESET Threat Report correspondiente al primer semestre de 2026, aproximadamente el 11% de los correos de phishing detectados incorporaban códigos QR. Esta modalidad es conocida como quishing: el código lleva a la víctima hacia una página falsa que puede intentar robar contraseñas u otra información.
Antes de escanear, aplica estas reglas:
- Desconfía de códigos recibidos por correos o mensajes inesperados.
- Revisa la dirección web antes de ingresar información.
- No escribas contraseñas o datos bancarios inmediatamente después de escanear.
- Si un QR está pegado físicamente sobre otro, evita utilizarlo.
- Cuando se trate de pagos, utiliza aplicaciones o páginas oficiales.
ESET señala que las campañas de phishing están evolucionando precisamente para adaptarse a nuestros nuevos hábitos digitales. El problema no es el código QR en sí, sino confiar sin revisar qué hay detrás.
La próxima vez que apuntes la cámara hacia uno, dedica unos segundos a verificarlo. En internet, la rapidez también puede jugar a favor de quien intenta engañarte.


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