¿POR QUÉ ES DIFÍCIL DESMONTAR EL DISCURSO OFICIAL DE LA CONSULTA?

El discurso del poder es un discurso cerrado, circular, no es posible actuar desde adentro; se requiere encontrar las fisuras para poder ver el otro lado del espejo. La Consulta no es un asunto coyuntural, sino más bien la coyuntura como condensación de procesos estructurales.

El futuro no es lineal; se abre a diversos mundos posibles. Para descubrir esta “futurabilidad” hay que desmontar los juegos de poder. El punto de partida es la constitución del capitalismo como la Gestalt definitiva que captura toda figuración posible. La primera respuesta es la impotencia como aparente sentido único que mueve y determina al cuerpo social enfermo que “ha perdido contacto con su cerebro [pues] la producción de conocimiento y de tecnología se despliega en un espacio corporativo privatizado, desconectado de las necesidades de la sociedad, que solo responde a las exigencias económicas de la maximización de ganancias”  El poder alinea a la sociedad en torno a una de la salidas potenciales: “implementa una determinada selección entre muchas otras posibles. Llamo poder a un régimen de visibilidad e invisibilidad, en la medida en que excluye del espacio de la visibilidad otras concatenaciones posibles. (Berardi, 2019, pág. 60 y 113)

Las preguntas de la Consulta de Lasso, los Anexos y la propaganda oficial condensan un largo proceso de atrapamiento de la imaginación social en torno a la salida autoritaria y el dominio de las nuevas formas de capital.

No se trata solo de una maniobra de relegitimación del Gobierno, que puede ser enfrentada convirtiendo la Consulta en un Plebiscito de rechazo al régimen. Esta línea puede tener eficacia, pero se mueve en la reproducción de un escenario binario gobierno-oposición, con la respuesta en espejo del correísmo-anticorreismo del oficialismo y la prensa vinculada, y una forma perversa de polarización: los que se oponen a la consulta y, en particular, a la primera pregunta sobre la extradición, son cómplices del narcotráfico y el crimen organizado.

Tampoco se trata solo de una trampa que puede ser desmontada argumentativamente, en torno a los engaños, a los dolos jurídicos de cada pregunta.

Se trata de la confirmación de estrategias de bio-thanatopoder, asentadas en el miedo y en la segurización de la política, que requieren respuestas estratégicas; una batalla de proyectos de sociedad.

La dominación opera una metamorfosis: parte de un problema real y de los sentimientos de la gente. La Consulta aborda tres temas: (i) la violencia, el narcotráfico y el crimen organizado; y la aspiración de la gente de una salida urgente; (ii) la crisis de representación política y del Estado, de la Asamblea, de los partidos, del Consejo de Participación Ciudadana, y la demanda social de cambios; (iii) el cambio climático y una conciencia difusa de cuidado del ambiente. Los vacía de su contenido y ofrece una salida que legitime su proyecto.

El narcotráfico y el crimen organizado tienen dos raíces estructurales: el vínculo con los grandes poderes económicos y políticos, nacionales y trasnacionales; y las nuevas formas de pobreza y exclusión de las poblaciones desechables.

No existen los carteles y las bandas al margen del poder dominante. El Ecuador ha pasado de zona de tránsito a territorio de lavado, comercialización e incluso procesamiento del narcotráfico y los otros tráficos. En la fase actual de decadencia, el capitalismo mundial, dominado por el capital financiero-rentista, se articula a diversas formas de capital criminal.

La extremación de la pobreza y las nuevas formas de exclusión dejan sin horizonte de vida sobre todo a los jóvenes, que pueden ser absorbidos por el crimen organizado dentro de una lógica de éxito, dinero fácil y hedonismo, como los actores inmediatos del sicariato y la violencia. En 2022, nuestro país ha sobrepasado a México y Colombia en el índice de muertos: el índice en Ecuador es de 25,32, en México, 24, y en Colombia, 23 cada 100 mil habitantes.

La propuesta de extradición como mecanismo para enfrentar el problema, forma parte de una estrategia integral, de “guerra contra el narcotráfico”, el “Plan Ecuador”, invocado por el presidente Lasso en la Cumbre de las Américas, en la línea del “Plan Colombia”.

Con la propuesta de extradición el régimen evade las raíces, renuncia a enfrentar el vínculo de la justicia y el poder político con el narcotráfico. El director de la Comisión Anticorrupción del Ejecutivo, recientemente renunciado, señaló indicios de vinculación de dos mil candidatos con el narcotráfico y el crimen organizado. Elude la respuesta a los problemas sociales básicos, salud, educación, empleo, alimentación, sobre todo en las provincias asoladas por la violencia, Esmeraldas, Guayas y Manabí. Reproduce la vieja esperanza de la salvación desde afuera, el auxilio del Gran Hermano. Coloca como salida la instauración de un Estado de seguridad policial. Se opera un escalamiento hasta vincular el crimen organizado a la resistencia social, como señaló Lasso respecto al supuesto financiamiento del Paro, sobre todo en las fronteras de los conflictos antisistémicos, en las zonas de minería y extractivismo, que busca convertirlas en territorios de seguridad nacional, bajo la protección del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y la Policía.

La crisis de la democracia representativa liberal expresa el encuentro de una dinámica del sistema político mundial que transita hacia formas autoritarias y de guerra de funcionamiento del Estado, con la incapacidad estructural de constituir una hegemonía estable en nuestro país. Cueva formula esta incapacidad como los ciclos de la pugna burgués-oligárquica, por la presencia de polos de poder enfrentados en sucesivos empates catastróficos, que encontraron salidas de mediación en la presencia del caudillismo velasquista, pero que ahora se proyecta en una licuación y el control de las instituciones. Allí está la génesis de los Estados de excepción y de la temporalidad de las salidas democráticas. Los gobiernos han buscado resolver este problema mediante el control del aparato de Estado, de la justicia y los organismos de control.

Un objetivo central de la Consulta, más allá de las preguntas de enganche, es el control de las diversas funciones del Estado. Utilizando el desgaste de la Asamblea, tras la reducción del número de asambleístas busca consolidar un bicentralismo en torno a Quito-Pichincha, Guayaquil-Guayas. En los Anexos de siete de las ocho preguntas plantea ocultamente que, hasta que la Asamblea apruebe las leyes correspondientes, el Ejecutivo actuará a través de Resoluciones ministeriales y Decretos Ejecutivos; el refuerzo de un hiperpresidencialismo que se criticó al correísmo.

El tema medular es nuevamente el control del Consejo de Participación Ciudadana. En la Consulta del 2011, Correa planteó públicamente el respaldo para “meter la mano en la justicia”. La Consulta de Lenin Moreno aprobó un CPCCS transitorio que terminó en una reforma trunca. Y ahora, el Gobierno de Lasso propone regresar la designación de los miembros del CPCCS y de los organismos de control, a la decisión de la Asamblea.

No es una historia nueva, los tanques en tiempo de Febres Cordero para impedir la posesión de la Corte Suprema, o los avatares de la Pichi Corte en tiempos de Bucaram, van en la misma dirección. Para garantizar el control, en los Anexos, se abre un plazo de 27 meses para la presentación y aprobación de las leyes sobre los cambios en el CPCCS; mientras tanto se suspenden los concursos y se prorrogan en funciones a las actuales autoridades. Aún más, en la práctica se sustituye a los nueve miembros del CPCCS, elegidos por voto popular universal, por una Comisión calificadora de siete miembros, designados por el Ejecutivo y la Asamblea, que aprobará la lista de candidatos y, en caso de que la Asamblea no logre los dos tercios para la designación, automáticamente quedará aprobada la lista presentada por la Comisión calificadora, en el orden que haya señalado.

Ante la crisis de la democracia representativa, la salida oficial apunta a reforzar las formas autoritarias, el hiperpresidencialismo y el dominio de los organismos de control. Se invoca la crisis de la democracia para legitimar formas autoritarias bajo el control del régimen de turno, hasta que emerja un nuevo polo que desplace el dominio.

Podemos actuar en una batalla de sentido; para enfrentar las raíces sistémicas. “El conocimiento no tiene que ver con la verdad, ni con descubrir y revelar una realidad esencial; antes bien, tiene que ver con la creación de sentido y la invención de interfaces técnicas que proyecten significación sobre la realidad” (Berardi, 2019, pág. 212)

Hay varios caminos para abrir paso a las otras potencialidades del futuro; un largo camino de acumulación de sentido cultural que pasa por imaginar, presentar, reconocer semillas antisistémicas que anuncian las potencialidades de otras formas de habitar el mundo. Empezar por romper el circuito del miedo y liberar la imaginación: “El terror es una condición en la cual lo imaginario domina completamente la imaginación. Lo imaginario es la energía fósil de la mente colectiva, las imágenes que en ella la experiencia ha depositado, la limitación de lo imaginable. La imaginación es la energía renovable y desprejuiciada. No utópica, sino recombinación de los posibles.” (Berardi, 2020)

Podemos abrir el debate sobre un acuerdo global para la legalización gradual de las drogas, a fin de quitar uno de los puntales del negocio criminal. Impulsar y respaldar iniciativas para una posición de no-alineamiento de América Latina en el conflicto geopolítico entre el eje anglosajón y el eje euroasiático, y defensa de la paz mundial. Desmontar el reseteo global. Reconocer la justicia indígena y la democracia comunitaria como una puerta ante la crisis de la democracia representativa liberal. Disputar el sentido de las transformaciones de la cuarta revolución científico-técnica y de la inteligencia artificial hacia “una conciencia común (…) de solidaridad social posible entre los neurotrabajadores” (Berardi, 2019, pág. 255) y la construcción de un mundo solidario y de armonía con la naturaleza.

El debate de fondo sobre la Consulta, más allá de los resultados coyunturales del 5 de febrero, es una oportunidad, para mirar el otro lado del espejo.

San Cristóbal, 1 de febrero de 2023

Referencias

Berardi, F. (2019). Futurabilidad: La era de la impotencia y el horizonte de la posibilidad. (H. Salas, Trad.) Buenos Aires: Caja Negra.

Berardi, F. (17 de Marzo de 2020). Chronicles of the Psycho Deflation. (Nero, Ed.) Obtenido de https://www.neroeditions.com/chronicles-of-the-psycho-deflation.

 

Acerca de Napoleón Saltos 50 Articles
Fue director de la Escuela de Sociología de la Universidad Central del Ecuador. Ex dirigente de la Coordinadora de Movimientos Sociales. Su trabajo académico ha sido publicado dentro y fuera del país.

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