#Opinión / ¿Qué hace la izquierda en las redes sociales?

En su más reciente libro a propósito de las diversas formas en que el fascismo está resurgiendo (Disaster Nationalism. The Downfall of Liberal Civilization), Richard Seymour advierte sobre las nuevas estrategias asumidas por la ultraderecha global a fin de optimizar el control sobre la sociedad. Los partidos de masas, que en el fascismo clásico establecieron una dialéctica entre el caudillo y le multitud, están siendo reemplazados por las redes sociales. Y estas se han convertido en el campo predilecto de los discursos de odio, violencia y fantasías apocalípticas tan caros a las agendas reaccionarias.

En un artículo publicado en diario El País (Las redes sociales completan su giro a la derecha: “TikTok es decisivo”), Manuel G. Pascual disecciona el proceso de apropiación de las redes sociales por parte de empresarios vinculados directamente a partidos o gobiernos de derecha. De la tecnología han pasado abiertamente a la política. La constatación de que los contenidos que provocan más atención son los que generan mayores utilidades ha facilitado la aparición de mensajes extremos, porque son los que propician más interacciones entre los usuarios, ya sea a favor o en contra. Y esto ha sido hábilmente capitalizado por la ultraderecha. Por ejemplo, atacar a mujeres, migrantes y minorías sexuales, apelando a las pasiones más viscerales de la gente, crea una combinación rentable entre negocios y control ideológico. El espacio comunitario real, que se basa en las relaciones y conversaciones directas entre los individuos, termina dinamitado. En esas condiciones, resulta cada vez más difícil construir sociedades democráticas.

El análisis sobre el papel y el potencial de las redes sociales es fundamental, porque nos remite a un viejo debate sobre la supuesta neutralidad de ciertos elementos de la sociedad. Como la tecnología. Desde el inicio de la modernidad, la idea de la necesidad del desarrollo científico y tecnológico como condición indispensable para el progreso de la humanidad copó los imaginarios de prácticamente todas las corrientes políticas e ideológicas. Se suponía que los efectos de la tecnología dependían de quién la utilizase. Pocos pensadores en la izquierda se percataron de que la tecnología es hija predilecta del capitalismo. Sin el vertiginoso desarrollo del capitalismo, la tecnología no habría alcanzado las dimensiones que hoy tiene. Y viceversa. El gigantesco salto tecnológico de Cina, que hoy la sitúa por encima de las potencias occidentales, no se hubiera producido sin sacrificar el socialismo y sin entregarse a un capitalismo salvaje y despiadado.

Hoy, mucha –demasiada– gente de izquierda está convencida de que la disputa en las redes sociales es un asunto de contenido, no de pulsiones. Grave error. La estrategia de los dueños de las plataformas digitales está claramente diseñada para estimular aquellos comportamientos relacionados con emociones violentes, primarias o de venganza social. Odio puro. Lo prioritario no es lo que se diga, sino lo que se sienta. Un reciente estudio confirmó que quienes más consumen información etiquetada como falsa son aquellos usuarios que se declaran de derecha. Y el 65% de los contenidos en redes sociales corresponde a información falsa.

En estas circunstancias, el espacio político alternativo para la izquierda sigue estando en la esfera pública. En otros términos, en el ágora. Los levantamientos indígenas, o la multitudinaria marcha por el agua en Cuenca, demuestran que todavía quedan espacios importantes para le interacción real, concreta, tangible, humana. Alguien dirá que sin las redes sociales estos eventos no habrían sido posibles. Falso. Los levantamientos indígenas tienes siglos de historia; la marcha de Cuenca se la vino construyendo desde hace una década, a partir de luchas, movilizaciones y organizaciones de carne y hueso.

Octubre 6, 2025

Acerca de Juan Cuvi 210 Articles
Miembro de la Comisión Nacional Anticorrupción (CNA), Master en Desarrollo Local. Director de la Fundación Donum, Cuenca. Exdirigente de Alfaro Vive Carajo, Parte de la Red Ecudor Decide Mejor Sin TLC.

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