#OPINIÓN / Mocolí: le están robando los huevos al águila

 

 

Por Juan Cuvi

 

Todo es cuestión de tiempo. La expansión y la penetración del narcotráfico y del crimen organizado son incontenibles.

El último incidente en la isla Mocolí evidencia esta penosa situación. Que John Reimberg, ministro del Interior y cabeza visible de la lucha contra el crimen organizado, haya sido vecino de Stalin Olivero Vargas, alias Marino y cabecilla de una poderosa banda delincuencial, demuestra la incapacidad crónica del Estado para combatir este flagelo. Le están robando los huevos al águila.

El asunto, sin embargo, no termina ahí. Si no fuera por la gravedad que entraña, podría quedarse en el plano anecdótico. Pero las implicaciones que tiene desbordan toda imaginación posible. ¿Cómo pudo un prominente narcotraficante mimetizarse en una de las urbanizaciones más exclusivas del país? El Marino no estaba escondido en la isla Mocolí; hacia vida social como cualquier vecino, tal como lo revelan las investigaciones y los vídeos del asesinato.

Lo demás viene por añadidura: las empresas, los contratos con el Estado, las muñecas y muñecos de la mafia que hoy han puesto pies en polvorosa, las relaciones sociales y políticas de los involucrados, las inversiones aparentemente legales… Todo un esquema imposible de funcionar sin la complicidad o la vista gorda de las autoridades y las élites locales y nacionales.

El episodio de marras le plantea al país un desafío titánico: ¿cómo se combate la amenaza del narcotráfico y de sus acciones correlacionadas si los encargados de combatirlo pueden ser, o son, parte del problema? A estas alturas resulta imposible establecer hasta dónde llegan los tentáculos del crimen organizado.

Cada día que pasa asistimos a un nuevo episodio de esta tragedia nacional, en la cual la debacle del sistema judicial es el epítome de la descomposición institucional. Al menos, de la institucionalidad estatal. Porque las otras instituciones, aquellas que representan una construcción histórica desde la sociedad, y que todavía logran resistir, están también al borde del colapso. Por ejemplo, las dinámicas comunitarias o barriales, a partir de las cuales se creaba la confianza ciudadana, están siendo borradas por la violencia criminal y la inseguridad. Y esto es aún más grave, porque el tejido social es la última barrera de contención contra la depredación capitalista.

Desafortunadamente, el debate nacional insiste una vez más en los lugares comunes. Marcha sobre el propio terreno. Se propone reestructurar el sistema judicial a partir del recambio de funcionarios, como si fuera posible sacar jueces y fiscales del árbol del edén: arcángeles de la justicia, probos, capaces, sabios e incorruptibles.

El último escándalo que arrastra al Consejo de la Judicatura revela la estrategia de las mafias para el control de la justicia. Y eso tiene que ver con un esquema de poder que combina violencia y dinero. Plata o plomo, como se dice en el argot criminal.

 

Enero 15, 2025

 

Acerca de Juan Cuvi 210 Articles
Miembro de la Comisión Nacional Anticorrupción (CNA), Master en Desarrollo Local. Director de la Fundación Donum, Cuenca. Exdirigente de Alfaro Vive Carajo, Parte de la Red Ecudor Decide Mejor Sin TLC.

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