Por Alexis Ponce
Qué indignación siento con estos nazi-narcos, con la delictiva huella digital en el ADN, sus sucias bananeras, sus operaciones de falsa bandera en sus insultantes porsches, los olvidados cargamentos de cocaína inundando Europa y su caca maloliente de soberbia inundando los cuatro costados a mi Patria.
Destruyen lo poco de democracia y nación que aún resiste. Atacan como los hitlerianos en 1933 a la Oposición y los Partidos distintos al sionismo narco emplastado como gigante bosta en Carondelet (el palacete de gobierno extranjero, cercado a perpetuidad). Su Tribunal Contencioso Noboísta Electoral, su Consejo Nacional Noboísta Electoral, su Noboísta Fiscalía General de la nación (¿o de USA?), sus lacayos jueces de bananera, su noboísta Policía Nacional privatizada, sus Fuerzas Armadas noboístas gringo-sionistas privatizadas, sus yanaconas periodistas, sus turbios medios y sus influencers de náusea, son la expresión más baja de que:
No hay democracia en el Ecuador. Es una pantomima sangrienta. No hay «estado constitucional de derechos y de justicia» ni República. Nada.
Nos volvieron colonia de Palantir, del pedófilo inmundo de Trump, del Eje Mossad-Epstein, del genocida psicópata de Netanyahu, de las mafias de Albania, Serbia y Croacia, de lo peor de lo peor de la ultraderecha mundial y aldeana.
Son vomitivos y canallas todos los infames. Ahora juegan a la anulación, ya no sólo de la Revolución Ciudadana (RC), ya anulada y bloqueada de participar en elecciones, con el decidor silencio sectario y envilecido de las «izquierdas»: la albanesa enver-foxhiana del barrio, la centro o ultra izquierdosa ambientalista, animalista, troska y yasunizada, con el sepulcral silencio plurinacional de la Conaie, de la Ecuarrunari y de algunos líderes de los grupos «revocatoristas» que impulsan la revocatoria de una tiranía armada, dentro del cauce metafísico de una democracia formal ya formalmente inexistente.
Ya no solo juegan a la prohibición de la fuerza política y electoral más grande del país, la RC, sino del movimiento político amigo que permitió que los militantes de la RC, prohibido el partido, fuesen candidatos. Ahora prohíben la existencia del movimiento aliado literalmente llamado Amigo.
«Oh ligarquía, asna con garras!» escribió Roque Dalton en los 70′, porque éso son estas lumpen-oligarquías latinoamericanas, ninguna nacional, todas pensando y hablando inglés, todas ellas: canallas inmundas sin gota de ética, de moral, de principios. Pero que recuerde la lumpen burguesía local, cómo terminaron Aymerich y García Moreno, Federico Páez, Arroyo del Río, y los bucaranes, mahuades y lucios.
Es tan indignante la basura noboera que deshace mi país. Que solo cabe defender a lo queda de democracia, de libertad, de nación: es decir, defender a la RC. Mi respaldo total a ella, su militante soy carajo, afiliado voluntario, no en tiempos de gloria sino en tiempos de persecución y narco-fascismo. Mi apoyo sin reservas a la RC. Es hora de un gran acuerdo nacional y alianza no convencional, como en 1944 y 1986. Es hora de la Resistencia y la Ofensiva.
Es la hora de Juan Montalvo y sus cachorros.


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