¿Apareces en un video que nunca grabaste? Qué hacer si usan tu rostro o tu voz en un deepfake

 

Una fotografía, unos segundos de voz o un video publicado en redes pueden ser suficientes para generar contenido artificial que parezca real. A esas imágenes, audios o videos manipulados se los conoce como deepfakes. Pueden tener usos creativos, pero también pueden utilizarse para suplantar identidades, acosar, difamar o intentar cometer fraudes.

ESET Latinoamérica señala que las herramientas de inteligencia artificial generativa han hecho este proceso más rápido, económico y accesible. Por eso, cualquier usuario puede encontrarse con un contenido que utiliza su cara o su voz sin autorización.

El primer impulso suele ser pedir que desaparezca. Sin embargo, ESET recomienda hacer algo antes: guardar evidencia.

Qué conviene conservar

Toma capturas de pantalla, guarda la dirección web o URL, anota el nombre de la cuenta que publicó el material y registra la fecha y la hora en que lo encontraste. También conserva el texto que acompañaba la publicación. Esa información puede ser útil al reportar el contenido ante la plataforma, un sitio web o una autoridad.

ESET también aconseja evitar discusiones públicas con la persona que lo difundió. Interactuar con la publicación puede darle más visibilidad o acelerar su reproducción antes de que sea reportada.

Cómo reportarlo

Facebook, Instagram, TikTok, YouTube y X cuentan con mecanismos de denuncia, aunque no siempre utilizan la palabra “deepfake”. En esos casos, lo importante es explicar el daño concreto: suplantación de identidad, acoso, fraude, información falsa o vulneración de la privacidad.

YouTube dispone de un proceso de reclamación de privacidad para contenido alterado con inteligencia artificial que parece o suena como una persona real. TikTok, por su parte, incluye una categoría para medios sintéticos o manipulados.

También puede solicitarse a Google que retire determinados resultados del buscador. Hay que tener presente una diferencia: desindexar un resultado puede hacer que sea más difícil encontrarlo, pero no elimina necesariamente el archivo original del sitio donde está publicado.

No basta con decir “es IA”

La recomendación de ESET es describir con precisión por qué el contenido es problemático. Indicar quién aparece, explicar que no existió consentimiento y señalar el posible daño —por ejemplo, fraude, acoso o suplantación— facilita que la plataforma entienda el caso.

Si el material sigue alojado en una página web, puede ser necesario contactar al responsable del sitio o a sus áreas legal o de privacidad y conservar por escrito cualquier respuesta.

La expansión de los deepfakes obliga a mirar con más atención lo que vemos y escuchamos en Internet, pero también a conocer cómo reaccionar. Documentar, reportar y explicar el daño con claridad son, según ESET, tres pasos prácticos para recuperar control cuando una imagen o una voz se utilizan sin permiso.

 

 

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