#Opinión / De derrota en derrota

 

Por Juan Cuvi

No pretendo caer en la trillada trampa emocional de hacer de la necesidad virtud, ni mucho menos ingresar al deprimente terreno de la respuesta plañidera a los fracasos nacionales. Quiero, más bien, apelar a un argumento ejemplificador a propósito de las ventajas que se puede obtener de la última derrota futbolística frente a Costa de Marfil.

En efecto, el nocaut que nos propinó el país africano en el estadio de Filadelfia significó un aterrizaje forzoso en la pista de la realidad. Panzazo violento, es cierto, pero aterrizaje al fin. De golpe y porrazo nos tocó poner fin a la espiral de fantasías y grandilocuencia en que nos habíamos embarcado en los últimos tiempos. Entre otras causas, gracias a los delirios de una buena parte del periodismo deportivo. Hoy ya no somos ni candidatos a levantar la copa del mundo, ni tenemos la mejor defensa del planeta, ni nos consideramos la selección de los 350 millones de dólares. Somos un buen equipo, con algunos excelentes jugadores que sobresalen a nivel global.

Lo más probable es que pasemos a la siguiente ronda como mejores terceros. Un aspecto positivo será que, de ahí en adelante, el equipo jugará con un mayor sentido de la realidad. Con esfuerzo, disciplina y bastante suerte, incluso podríamos llegar a octavos de final.

La reflexión por el golpe recibido nos obliga a repensarnos como sociedad, y no únicamente en el plano deportivo. Sobre todo, para superar la terrible inclinación a hacer de la frustración un emblema nacional. No hay razón para persistir en esa fatalidad: en los últimos años hemos cosechado triunfos que deberían sacarnos de la resignación. El Ecuador se ha ganado el respeto y el reconocimiento internacional en deportes como la marcha, el ciclismo y la halterofilia femenina. Tenemos a nuestro haber más medallas olímpicas que nuestros países vecinos. La Liga de Quito disputó la final internacional de fútbol, el máximo evento de clubes en el planeta. Suficiente currículo como para poder procesar una derrota transitoria con madurez y buen ánimo.

Muchos dirán que el deporte no resume ni abarca todo el drama nacional. Es cierto. Acarreamos una historia anegada de traumas difíciles de digerir. La violencia irracional de la conquista, la violencia sistémica de la colonia y el caos institucional de la república nos han dejado una herencia compleja, llena de derrotas para el pueblo. Pero también nos ha legado triunfos espectaculares: la revolución alfarista, la Gloriosa de 1944, los levantamientos indígenas de los últimos treinta años. Prueba evidente de que siempre hay cómo levantar cabeza.

Rosa Luxemburgo acuñó la célebre frase de que la lucha revolucionaria debe ir de derrota en derrota hasta la victoria final. Seguramente aquí todavía no hemos desarrollado el talante del pueblo alemán que acogió a la pensadora polaca, pero sí podríamos proponernos hacerles un gran partido el próximo 25 de junio. Incluso ganarles.

Junio 16, 2026

 

Acerca de Juan Cuvi 217 Articles
Miembro de la Comisión Nacional Anticorrupción (CNA), Master en Desarrollo Local. Director de la Fundación Donum, Cuenca. Exdirigente de Alfaro Vive Carajo, Parte de la Red Ecudor Decide Mejor Sin TLC.

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*